Tu día entero, contado sin prisa y sin poses forzadas.
Llego temprano, cuando todavía se están arreglando y nadie ha llorado. Me quedo hasta que la fiesta se apaga. En medio, procuro que se olviden de que estoy.
No interrumpo la ceremonia para pedir una foto. No los formo contra una pared. Documento lo que pasa, y lo que pasa siempre es mejor que lo que uno planea.
Mi base es Saltillo, pero acompaño bodas en cualquier ciudad de México o del mundo.
Toda boda es distinta, así que prefiero cotizarte en vez de venderte un paquete de catálogo. Lo que cambia el número son las horas de cobertura, si quieres video y si la boda es fuera de Saltillo.
Cuando me escribas te mando la cotización completa con las opciones que existen. Sin compromiso y sin rodeos.
No es una estrategia de escasez: es aritmética. Cada boda lleva semanas de edición, y catorce es el número que me permite entregarlas todas a tiempo, sin acortar el proceso ni pedirte que esperes de más.
Si tu fecha está libre, es tuya. Si no, prefiero decírtelo desde el primer mensaje en lugar de hacerte perder el tiempo.
Los eventos sociales y las sesiones de estudio no entran en este conteo.
Fecha, hora de inicio y lugar. Con eso reviso mi agenda y te contesto el mismo día con disponibilidad y cotización completa.
Se abre WhatsApp con tu mensaje ya listo. Te respondo el mismo día.